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LA CONTRIBUCIÓN DE LAS COOPERATIVAS DE AHORRO Y CRÉDITO AL DESARROLLO LOCAL EN QUERETARO, MÉXICO

LA CONTRIBUCIÓN DE LAS COOPERATIVAS DE AHORRO Y CRÉDITO AL DESARROLLO LOCAL EN QUERETARO, MÉXICO

INTRODUCCIÓN

Para algunos la marginación es estudiada a través de los factores más importantes que conducen a ella, la pobreza (Campoy, 2002); para otros es la marginación el fenómeno que marca el camino hacia la pobreza. Como un fenómeno multidimensional la pobreza representa una privación de naturaleza importante, sus dimensiones se manifiestan por la carencia de ingresos, salud, educación, empoderamiento y condiciones laborales (Goldin y Reinert, 2007); mientras que la marginación es “un fenómeno que se origina en la modalidad, estilo o patrón histórico de desarrollo; que se expresa, por un lado, en la dificultad para propagar el progreso técnico en el conjunto de la estructura productiva y en las regiones del país, y por el otro, en la exclusión de grupos sociales de desarrollo y del disfrute de sus beneficios” (Anzaldo y Prado, 2005: 11).

Poseer una vivienda digna, educación básica, obtener ingresos por trabajo y vivir en una población accesible, son características deseables para los que carecen de lo más elemental. En el informe sobre Índices de Marginación, Anzaldo y Prado (2005) han señalado que la frágil estructura de oportunidades sociales, expone a privaciones, riesgos y vulnerabilidad que quedan fuera del control de los habitantes y cuya reversión requiere de la participación de los actores públicos, privados y sociales. Para revertir los efectos nocivos de la marginación, el gobierno y otros actores sociales han instrumentado estrategias relacionadas con la creación de empresas sociales, que en su mayoría se han legitimado a través de cooperativas, cuyos integrantes basan sus prácticas en la filosofía cooperativa. Estas organizaciones juegan un papel relevante en el desarrollo local, ya que a través de ellas es posible llevar a cabo actividades para el beneficio de las personas que integran una comunidad, organizándose en torno a la gestión empresarial que no tiene como razón principal la maximización de ganancias, sino la satisfacción de ciertos objetivos económicos y sociales. Su creación y puesta en marcha favorece la inserción social y laboral entre los sectores más desprotegidos, atenuando la marginación y pobreza mediante la producción de bienes o servicios.
México es un país donde viven 107.6 millones de habitantes, está organizado territorialmente en 31 Estados y un Distrito Federal; sus Estados se integran por municipios y éstos por localidades. Se ha estimado que 50.6 millones de mexicanos viven en pobreza de patrimonio, lo que representa el 47.4 por ciento del total de habitantes del país; el 18.2 por ciento es pobre alimentario, esto quiere decir casi 19.5 millones de personas que no tienen posibilidades de adquirir una canasta básica; y el 25.1 por ciento de los habitantes es pobre de capacidades, esto es 26.7 millones de personas, indicando que no cuentan con los recursos mínimos para satisfacer necesidades de alimentación, salud y educación (CONEVAL, 2008).
En el estudio se buscó establecer si las cooperativas de ahorro y crédito3 constituyen una estrategia de desarrollo local pertinente para el avance social y económico de las comunidades mexicanas. Para cumplir con el objetivo, en un primer momento se presenta un marco teóricoconceptual acerca del desarrollo local y las cooperativas, para luego contextualizar la situación que ha prevalecido en las regiones clasificadas como marginadas de acuerdo con indicadores oficiales mexicanos, para luego contrastarlos con la evidencia empírica recabada a través de los casos de estudio, con todo ello fue posible establecer las aportaciones de las cooperativas de ahorro y préstamo al desarrollo local de las comunidades marginadas del Estado de Querétaro, México.

 

UNA VISIÓN TEÓRICA DEL DESARROLLO LOCAL Y DE LAS COOPERATIVAS DE AHORRO Y PRÉSTAMO


Stiglitz (2006: 49) ha señalado que “la mayoría de nosotros vivirá de manera local: en nuestras comunidades, estados o países. Pero la globalización significa que al mismo tiempo, formaremos parte de una comunidad global”, tal afirmación conduce a reflexionar en que respondiendo a necesidades inmediatas de los participantes y sentando las bases para organizar estrategias de desarrollo, las experiencias más relevantes de empresa social han comenzado como iniciativas locales en circunstancias sumamente adversas, pero que con el paso del tiempo han trascendido sus fronteras demostrando su eficacia en la solución de problemas comunes.

¿Qué es el desarrollo local? el concepto de desarrollo a menudo es confundido con la expresión crecimiento que tiene una connotación de tipo cuantitativo relacionado con el incremento de la riqueza. El desarrollo incluye al crecimiento (Prévost, 1996; Sanchis, 1999) pero con un enfoque de tipo cualitativo que involucra a la sociedad en su conjunto y que se refiere al incremento del bienestar y al cambio en la estructura económica. Ante los dilemas que se generan como consecuencia de vivir en contextos globalizados, la pobreza es ahora una realidad global que requiere de soluciones locales; en este sentido Arocena (1995) ha señalado que lo local se ha concebido como “el remedio universal de todos los males” (p.14) afirmando que su definición no es tarea fácil. En este sentido el Diccionario de la Lengua Española (2001: 1) define a lo local como: “perteneciente o relativo a un territorio, a una comarca o a un país”.

Diversos autores como Stiglitz (2006), Lafleur (2005), Sanchis (1999) y Arocena (1995) han evidenciado el renovado interés que se ha suscitado en torno al desarrollo local como una estrategia viable para enfrentar los efectos negativos que han derivado de la globalización y de los modelos económicos dominantes. Prévost (1996) lo define como “un proceso endógeno, emergente que surge de las iniciativas y el dinamismo de las comunidades locales” (p. 29), en su construcción revaloriza las prácticas imaginativas, la iniciativa empresarial, el dinamismo de las comunidades locales, despertando comportamientos innovadores centrados en la responsabilidad, creatividad y el espíritu empresarial. Por su parte, Alburquerque (2004: 170) aporta al debate el concepto de desarrollo económico local definiéndolo como: “un enfoque alternativo al de las políticas asistenciales de superación de la pobreza, y que busca incidir en la generación de empleo e ingresos mediante la mejora de la productividad y competitividad de los diferentes sistemas productivos locales”.

Concibiendo al desarrollo local como un paradigma alternativo Cárdenas (2002) plantea la descentralización político-administrativa como uno de los elementos necesarios para el desarrollo local. En este sentido Prévost (1996) plantea que más que pensar en la descentralización como un proceso político, es necesario establecer las estrategias que conducirían a la creación y perennidad de un proyecto de desarrollo local lo que involucra la modificación en la cultura, en la mentalidad y en la manera de hacer las cosas.



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