Propiedad Social


Definiciones

El marco legal reformado en 1992 (artículo 27 y Ley Agraria respectiva) reconoce tres formas de propiedad de tierras y aguas: pública, privada y social; ésta última corresponde a los núcleos agrarios (ejidos y comunidades agrarias).

Ejido: es la porción de tierras, bosques o aguas que el gobierno entregó a un núcleo de población campesina para su explotación. Las tierras ejidales son inembargables, imprescriptibles e inalienables. De acuerdo a la Ley Agraria los ejidatarios son los hombres y mujeres titulares de los derechos ejidales (Art. 12). Los avecindados del ejido, son aquellos mexicanos mayores de edad que han residido por un año o más en las tierras del núcleo de población ejidal y que han sido reconocidos como tales por la asamblea ejidal o el tribunal agrario competente (Art. 13). Los avecindados gozan de los derechos que esta ley les confiere.  Corresponde a los ejidatarios el derecho de uso y disfrute sobre sus parcelas, los derechos que el reglamento interno de cada ejido les otorgue sobre las demás tierras ejidales y los demás que legalmente les correspondan (Art. 14).

Para poder adquirir la calidad de ejidatario se requiere ser mexicano mayor de edad o de cualquier edad si tiene familia a su cargo o se trate de heredero de ejidatario; y ser avecindado del ejido correspondiente, excepto cuando se trate de un heredero, o cumplir con los requisitos que establezca cada ejido en su reglamento interno (Art. 15). La calidad de ejidatario se acredita con el certificado de derecho agrarios por autoridad competente, el certificado parcelario o de derechos comunes o la sentencia o resolución relativa del tribunal agrario (Art. 16).

Comunidad: es el núcleo de población formado por el conjunto de tierras, bosques y aguas que fueron reconocidos o restituidos a dicha comunidad, y de los cuales ha tenido presuntamente la posesión por tiempo inmemorial, con costumbres y prácticas comunales. Las tierras ejidales de uso común constituyen el sustento económico de la vida en comunidad del ejido y están conformadas por aquellas tierras que no hubieren sido especialmente reservadas por la asamblea para el asentamiento del núcleo de población, ni sean tierras parceladas (Art. 73). La comunidad tiene un comisariado de bienes comunales como órgano de representación y gestión administrativa de la asamblea de comuneros en los términos que establezca el estatuto comunal y la costumbre (Art. 99 fracción II).

La comunidad determinará el uso de sus tierras, su división en distintas porciones según distintas finalidades y la organización para el aprovechamiento de sus bienes. Podrá constituir sociedades civiles o mercantiles, asociarse con terceros, encargar la administración o ceder temporalmente el uso y disfrute de sus bienes para su mejor aprovechamiento (Art. 100). - La comunidad implica el estado individual de comunero y, en su caso, le permite a su titular el uso y disfrute de su parcela y la cesión de sus derechos sobre la misma en favor de sus familiares y avecindados, así como el aprovechamiento y beneficio de los bienes de uso común en los términos que establezca el estatuto comunal. El beneficiado por la cesión de derecho de un comunero adquirirá la calidad de comunero (Art. 101).


*Fuente: Ley Agraria, 2012.

Historia

El ejido moderno como propiedad comunal debe su existencia a la Revolución de 1910 y a la Constitución política de 1917, sin embargo, sus orígenes provienen de la precolonia y el periodo posterior a la Conquista. Un ejemplo es el caso de los mexicas, la concepción contemporánea de propiedad privada puede tener similitud con la siguiente distribución de las tierras mexicas: la propiedad del tlatocalli (del rey) y la pillalli (de los nobles).

La propiedad mexica que se aproximaba al ámbito público fue la teotlalpan (destinadas a atender el ámbito religioso), la milchimalli dedicada al sostenimiento del ejército. También había propiedades de tipo comunal: la tlalmili y la atlepetlalli, estas tierras pertenecieron a los barrios y calpullis. Las primeras fueron tierras asignada a las familias de un determinado barrio por el jefe calpulli, tenían la posibilidad de heredarlas, pero no arrendarlas o enajenarlas. 

En caso de la extinción de la familia  o de cambio de población, la tierra debía de ser devuelta. Las obligaciones de los propietarios era de no tener más de una parcela y de trabajarla sin interrupciones, en caso de no trabajarla por dos años eran amonestados y si en el tercer año no era cultivada sin justificación alguna perdían la tierras. En el caso de la altepetlalli eran tierras que le pertenecían al barrio, con la singularidad de que no pertenecían a las familias, más bien eran trabajadas por los pobladores y su producto era destinado para atender los gastos públicos.

El periodo de la conquista representó un cambio en la manera como estaba estructurada la propiedad de la siguiente manera: 1) Propiedad privada para los españoles; y 2) Propiedad comunal para los indígenas. Los cambios significaron una trasferencias de las tierras indígenas a los servicios de la Corona y a sus clases sociales. La prevalencia de tierras comunales responde en gran medida al temor de los españoles a la sobreexplotación de la fuerza de trabajo indígena y, por tanto, el miedo de poner en riesgo el modelo de explotación.


*Fuente: Jose Zuñiga Alegría y Juan Castillo Lopez. "La Revolución de 1910 y el mito mexicano", alegatos, núm. 75, México, mayo-agosto, 2010.

Ejido

El ejido es una propiedad comunal de interés colectivo que formalmente está integrada por un conjunto coherente de prácticas sociales estables, recibe una amplia aceptación a nivel local y actúa bajo una lógica diferente a la que rige la propiedad privada. Las comunidades son las dueñas y administradoras de las tierras que conforman a los ejidos, su patrimonio social se constituye por las tierras bosques y aguas que les entrega el Estado gratuitamente en propiedad inalienable, intransmisible, inembargable e imprescriptible.

La administración interna del ejido es inclusiva al procurar cierta equidad colectiva a través de la cooperación y democracia económica. Los socios contribuyen a la explotación y aprovechamiento responsable de los recursos naturales y humanos de la propiedad comunal, a la vez que también son partidarios de los derechos de usufructo. Sin embargo, la protección del patrimonio común queda a cargo de la colectividad. Ver más...


*Fuente: Kourí Emilio (2015), la invención del ejido, Nexos, México D.F.

Comunidad

La comunidad es un núcleo de población rural que comparte un conjunto de normas y valores de naturaleza lingüística, sociohistórica y espacial con sus integrantes. Estos últimos promueven actividades e intereses que retribuyen a la solución de los problemas colectivos. La comunidad es titular de derechos agrarios que fueron concedidos por una resolución presidencial “restitutoria o de confirmación” y tiene capacidad de decisión sobre sus tierras, pastos bosques y aguas. El mecanismo de decisión, ejecución y control funciona bajo los principios democráticos, de cooperación y autogestión acorde a sus tradiciones y costumbres. La participación dentro de la comunidad puede entenderse como un proceso que supone el intercambio entre el plano individual y colectivo. El desenlace de esta reciprocidad tienen lugar en un contexto social específico y cada proceso conlleva en sí mismo un conjunto de emociones, necesidades e identidades distintas.

El intercambio constante de acciones ligadas a la resolución de un problema asociado a la colectividad tiende a generar un sentido de pertenencia que sirve para incentivar la cooperación, la movilización y la relación entre los integrantes de la comunidad. Sin embargo, debido a la fuerte presencia de factores económicos y políticos la comunidad difícilmente preservara sus normas y valores intactos ya que estos pueden alterar la estructura y el funcionamiento interno de la comunidad. Ver más...



*Fuente:
Groppo, A. (2011) Tres versiones contemporáneas de la comunidad: Hacia una teoría política post-fundacionalista. Revista de Filosofía y Teoría Política (42), 49-68. En Memoria Académica.
Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.5104/pr.5104.pdf

Causse Cathcart, Marcedes. (2009) El concepto de comunidad desde el punto de vista de socio –Histórico-cultural y lingüístico, núm. 3, 2009, pp. 12-21.


Distribución regional de la propiedad social

Una aproximación general de la situación actual de las figuras asociativas que forman parte del subsector social rural es obtenida de los Censos Ejidales de 2001 y 2007. 

En 2001, el número total de ejidos y comunidades reportado era de 30,305; sin embargo, solamente en 12,520 de éstos existían organizaciones o asociaciones dedicadas, ya fuese a promover la integración económica o a la representación gremial, los que representaban el 41.31% del total. En cambio, en ese mismo año, 17,785 núcleos agrarios básicos no reportaban formas de organización o asociación.

Para el año 2007 el número de núcleos agrarios básicos se había incrementado en 1,209, para ubicarse en un total de 31,514 Ejidos y Comunidades.

Derivado de los datos contenidos en los Censos Ejidales de 2001 y 2007, se aprecia una disminución en los niveles del asociacionismo campesino, con un universo mayor de núcleos agrarios, en 2007 el número de organizaciones o asociaciones productivas disminuyó a 10,852 (1,668 menos, respecto a 2001), lo que significa que sólo el 34.3% del total de los ejidos y comunidades contaba con otra forma de organización social.

Las principales variaciones a la baja se registraron en las sociedades de producción rural, sociedades de solidaridad social, las sociedades mercantiles y en el rubro de otras formas de asociación. En cambio, el número de uniones de ejidos y comunidades y de ARIC muestra un incremento.

Datos relevantes de la entonces Secretaría de la Reforma Agraria muestran que en 2012 las organizaciones sociales rurales poseían poco más de 100 millones de hectáreas, equivalentes al 53% del territorio nacional, de las cuales, sólo el 2% son tierras de riego, el 12% es de temporal, el 54% de agostadero y el resto es monte, tierras desérticas y de calidad indefinida.




Cuadro 1. Distribución regional de la propiedad social

Región

Propiedad social

Núcleos agrarios

Superficie

(ha)

Proporción de la región

Noroeste (Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa, Nayarit)

2,927

22,129,130

54%

Norte (Chihuahua, Coahuila, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí)

5,015

31,878,643

48%

Noreste (Nuevo León, Tamaulipas)

1,922

4,454,884

31%

Centro Occidente (Aguascalientes, Guanajuato, Jalisco, Colima, Michoacán)

4,952

7,194,456

40%

Centro Sur (Querétaro, Hidalgo, Estado de México, Tlaxcala, Puebla, Distrito Federal, Morelos)

4,128

4,342,511

44%

Pacífico Sur (Guerrero, Oaxaca, Chiapas)

4,861

12,386,559

54%

Golfo de México (Veracruz, Tabasco)

4,309

3,930,752

41%

Península de Yucatán (Yucatán, Campeche, Quintana Roo)

1,350

7,872,885

56%

Total

29,464

94,189,821

48%



*Fuente: IICA, Atlas de propiedad social y servicios ambientales en México, México 2012

 



Los ejidos y comunidades concentran el 80% de los bosques y selvas, el 74% de la biodiversidad y las dos terceras partes de los litorales del país. Además, el sector social rural, es responsable de casi la mitad de la producción agrícola total. 

Con la expedición de la Ley Agraria en 1992, las formas de organización tradicional (ejido y comunidad agraria), que habían sido creadas para sustentar la idea de la propiedad social y del trabajo colectivo experimentaron importantes cambios, como el reconocimiento de los derechos jurídicos individuales sobre la tierra y el establecimiento de validez legal de los contratos celebrados entre particulares relativos a la explotación, reformas que además de abrir la posibilidad de privatización de parcelas ejidales, vinieron a otorgar certidumbre a la inversión en el campo y promover la libertad de decisión y gestión de los ejidos y de sus integrantes. 

Hasta julio del año 2011, se habían privatizado 2,660,835 hectáreas, que en superficie corresponden a 2.51% del total del reparto agrario que abarca 103.5 millones de hectáreas. 

Asimismo, al mes de julio de 2011 se habían regularizado 29,143 núcleos agrarios (92% del total), comprendiendo una superficie total de 93,838,745 hectáreas (93.5% de la superficie total) .

Lo anterior es explicado, en cierta medida, por la clara tendencia que actualmente se presenta para promover la inversión privada en los núcleos agrarios que reoriente la producción en distintas regiones del país hacia cultivos con mayor rentabilidad (frutas y hortalizas), para lo cual se requiere un dominio pleno sobre la superficie de tierra que se posee.

Otros fenómenos sociales relevantes en los últimos años son la migración rural, el creciente papel de la mujer como propietaria de la tierra y dificultades severas para garantizar el relevo generacional en el campo mexicano.

Experiencias destacadas

Empresa constituida el 2 de mayo de 1990 a través de una gestión que realizó la UNECOFAEZ (Unión de Ejidos y Comunidades General Emiliano Zapata) con la compra de la fábrica de triplay apoyada en el programa SEDESOL. En 1995 se convierte en una A.R.I.C. (Asociación Rural de Interés Colectivo) y se logra la consolidación como grupo SEZARIC, constituido por 40 ejidos y comunidades que son socios y propietarios de bosques naturales.

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