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Cultura Solidaria

Este espacio está dedicado al conjunto de ideas, pensamientos y experiencias en torno a la gestión y desarrollo de redes, asociaciones y grupos de interés.

EL INAES Y EL MOVIMIENTO COOPERATIVISTA

El programa de fomento a la Economía social, que ejerce el INAES, parece ser una herramienta privilegiada para el desarrollo de este sector de la economía, sector que, aunque siempre ha estado presente en la economía del País, no siempre ha sido atendido con el reconocimiento de su potencial como animador del mercado interno y fuente de bienestar para la población que no tiene acceso a los recursos de la banca comercial y compite con desventaja en los mercados liberalizados y globales.

En México, durante la primera mitad del siglo pasado, el sector social de la Economía tuvo, en el movimiento cooperativista, una gran relevancia política al grado de conformar un partido (Partido Nacional Cooperativista) y tener 60 diputados en el Congreso de la Unión y cinco gobernadores. Durante la presidencia de Lázaro Cárdenas se promovió intensamente la formación de cooperativas y se emitió una Ley que regulaba su gestión y les otorgaba  ventajas, como la exclusividad para la explotación de algún recurso propiedad de la nación o consideraciones fiscales.

En la actualidad y a diferencia de lo que sucede en el mundo donde –según la Alanza Mundial Cooperativista-  las cooperativas cuentan con casi 1,000 millones de socios y generan 100 millones de empleos (un 20 % más que las firmas multinacionales), el crecimiento de las empresas cooperativas en México está estancado debido a que no cuentan con ninguna ventaja relativa en la política fiscal y apenas un subsidio en la compra de combustibles para las actividades agrícolas y pesqueras. No disponen de financiamiento de la banca comercial o de la de fomento y los recursos del INAES, de la SEDESOL o de la CONAPESCA, que si llegan al sector, son vistos como prescindibles por quienes determinan el destino de los recursos fiscales. Los representantes formales del sector y los socios cooperativistas están lejos de poder incidir en las decisiones de la Cámara de Diputados para canalizar recursos hacia la economía social y hacia el movimiento cooperativista.

Por otra parte, las cooperativas de reciente creación o las que muestran cierto demérito en su democracia interna, como la  aparición de hegemonías viciadas o cacicazgos autoritarios, han perdido o no han comprendido la importancia de que los socios dirijan realmente a su organización mediante las reuniones de asamblea general de socios, donde podrían: evaluar los resultados de su actividad, reflexionar sobre la situación que vive su organización  y determinar asuntos fundamentales como la asignación de tareas o la distribución de utilidades. En el caso de las cooperativas de nueva creación es necesario un intenso ejercicio de capacitación para llevar a cabo asambleas que satisfagan los requisitos de reflexión conjunta, resuelvan los conflictos entre los asociados o de estos con proveedores o clientes y faciliten el acceso a decisiones y la asunción de responsabilidades para poner en práctica los acuerdos obtenidos en las reuniones. Es necesario atender a lo que dice la Ley General de Sociedades Cooperativas en su artículo 36: “La Asamblea General resolverá todos los negocios y problemas de importancia para la sociedad cooperativa y establecerá las reglas generales que deben normar el funcionamiento social”. Estos ejercicios de capacitación serían, de igual manera,  el espacio en donde se podría imbuir, en los socios cooperativistas y en sus representantes, los principios que distinguen al movimiento cooperativista, definido como: “una forma de organización social integrada por personas físicas con base en intereses comunes y en los principios de solidaridad, esfuerzo propio y ayuda mutua, con el propósito de satisfacer necesidades individuales y colectivas, a través de la realización de actividades económicas de producción, distribución y consumo de bienes y servicios…” (LGSC. art. 2º).

En los últimos tiempos del FONAES y en los primeros ejercicios del INAES, se ha insistido en la formación de cooperativas como condición para recibir un recurso y fundar un negocio. En la promoción de este trabajo –intrínsecamente bueno- se requiere: el agrupamiento de cinco personas que firmen un acta y registren una sociedad cooperativa sin mayor conocimiento sobre el cooperativismo, sus principios y sus herramientas.

De esta manera estamos en riesgo de demeritar una figura asociativa noble y generosa y que ofrece oportunidades únicas para un crecimiento social y económico más justo. Una formación social, la cooperativa, que ha probado sus bondades en diferentes momentos de la historia y que hoy significa una oportunidad inmejorable para impulsar el desarrollo humano en condiciones de: libertad, igualdad, seguridad y dignidad humana, condiciones del “trabajo decente” propuesto por la Organización internacional del Trabajo (OIT – ONU).

Si convenimos en que la Economía Social y el movimiento cooperativista son una oportunidad para la mejor distribución de la riqueza en el país y –sobre todo- de la que se origina con el uso y aprovechamiento de los recursos naturales -recursos en los cuales el sector social ha invertido tiempo y conocimientos contribuyendo en su cuidado y conservación- se hace evidente la necesidad de una política de Estado que otorgue al sector la importancia que tiene en la construcción de un futuro mejor para los mexicanos. Por lo pronto en el INAES, deberemos adoptar los principios y valores de la economía social y del movimiento cooperativista y tomar la medidas necesarias para evitar el demérito de estas sociedades. En lo inmediato mediante cursos y talleres de capacitación como se establece en el objetivo segundo del programa de fomento a la economía social 2015-2018: la necesidad de llevar a cabo la capacitación de los grupos antes de entregar los apoyos económicos, tarea que debe contemplarse como el eje de la acción del Instituto.

En Resumen, La figura de la Sociedad Cooperativa que ha soportado dos guerras mundiales, innumerables crisis de las economías globales y locales, ofrece una alternativa real para que Los grupos menos favorecidos de la sociedad mexicana, enfrenten, con espíritu de cuerpo, una economía cada día más compleja e imprevisible. No podemos dejar pasar la oportunidad de ofrecer a nuestras comunidades esta alternativa para incorporarse, con buenos pertrechos, al mundo del mercado y los negocios.

CARLOS FERNANDO ACEVES GARCÍA.
 Verano 2015.



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Mostrando 2 Comentarios

  1. Avatar
    Publicado por Fernando Segura el año pasad
    Estoy de acuerdo contigo Arturo.
  2. Avatar
    Publicado por arturo el año pasad
    Excelente visión de mi gran amigo don Fernando Aceves, mas bien conocido como el caballo, sobre la aun muy poco conocida economía social y el cooperativismo en México, personas como el caballo es lo que hace falta en el sector publico para poder trasmitir a la sociedad en general la importancia del fomento a este sector y su reconocimiento como impulsor al desarrollo regional. Enhorabuena don Fernando y reciba usted un abrazo desde Sinaloa de sus amigos de siempre enamorados del desarrollo social.