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Participación e igualdad.

En este blog se discute sobre la influencia de la igualdad formal y la material en los niveles de participación. Los medios, las capacidades, el contexto y los roles formales que desempeñan las personas en una sociedad o comunidad determinan en gran medida en los distintos niveles participación.

¿Por qué empoderar económicamente a las mujeres?

En 1995 se realizó la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, donde se adoptó la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing. 20 años después, ONU Mujeres lanza una campaña a lo largo de todo un año con la que se pretende dar un renovado impulso a la visión presentada en dicha Conferencia. El lema es “Empoderando a las mujeres. Empoderando a la humanidad: ¡Imagínalo!”.

De acuerdo con el estudio de la OCDE Cerrando las brechas de género: Es hora de actuar, un mayor índice en los niveles de educación ha representado casi la mitad del crecimiento económico en los países de la OCDE durante los últimos 50 años y esto se debe mucho al incremento de niñas en mayores niveles de educación.

Un aumento en la igualdad de género tiene importantes beneficios para los países en desarrollo. En estos países, el empoderamiento económico es un requisito previo para el desarrollo sostenible, y el logro de todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), entre los que se encuentran erradicar la pobreza extrema y el hambre. Invertir en la igualdad de género produce la mayor rentabilidad de todas las inversiones para el desarrollo.

En el ámbito laboral, si bien es cierto que existen más mujeres que llevan a cabo el trabajo asalariado, la distribución de las tareas no remuneradas sigue siendo desigual.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2012, mientras un hombre entre 30 y 59 años de edad dedica un promedio de 51.5 horas a la semana al trabajo no remunerado (cuidado de niños, enfermos, tareas del hogar, etc.), una  mujer dentro de este mismo rango de edad dedica un promedio de 63.8 horas a la semana.

En cuanto al emprendimiento de las mujeres, el número de empresarias ha cambiado poco en los países de la OCDE. Ejemplo de esto es que, cuando las mujeres inician un negocio, lo hacen en una escala menor que los hombres y en un número limitado de sectores. Las trabajadoras autónomas frecuentemente ganan entre un 30 a 40% menos que sus colegas masculinos. El estudio de la OCDE subraya que existen dos diferencias fundamentales entre los empresarios de ambos sexos que ayudan a explicar estos rendimientos relativamente bajos: las mujeres comienzan sus empresas con una experiencia en gestión limitada y dedican mucho menos tiempo a sus negocios que los hombres.

Las mujeres también son menos propensas que los hombres a pedir dinero prestado para financiar su negocio. Entre las múltiples razones, destacan que las mujeres podrían verse obligadas a pagar mayores tasas de interés y entregar más avales, ya que suelen tener un historial de crédito más breve, menos capacidad operativa y menos formas de garantizar el pago del préstamo. Otra posibilidad es que las mujeres no postulan a los préstamos porque tienen miedo de rechazo o tienen una falta de confianza en las posibilidades de crecimiento de sus negocios.

El estudio de 20013 Women Matter: A Latin American Perspective. Unlocking women’s potential to enhance corporate performance, reveló que en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú las mujeres ocupan únicamente el 8% de los puestos en comités ejecutivos, y México se encuentra debajo de ese promedio con el 5% de los puestos. Un aspecto interesante es que este mismo estudio estima que las empresas latinoamericanas con mujeres en sus comités ejecutivos tienen un retorno del capital un 44% mayor.

Las mujeres tienen un rol fundamental dentro de la economía de sus familias y sus comunidades, que incluye el trabajo remunerado y el no remunerado. Como se sostuvo en el seminario Mujeres y Economía Social: Las mujeres, corazón de la Economía Social y Solidaria, la economía social y solidaria en varios países se dirige en gran parte a personas marginadas ydiscriminadas y no es casualidad que las mujeres representen la mayoría. A nivel mundial, las mujeres realizan 67% de las horas trabajadas, sin embargo ganan solo 10 % del ingreso mundial y poseen menos de 1% de la fortuna mundial.

La Economía Social representa la oportunidad para las mujeres de poner en práctica valores que están presentes en su vida diaria como la solidaridad, de manera que puedan emprender proyectos productivos gestionados por ellas mismas. Es así como, las mujeres pueden generar nuevas dinámicas que las impulsen económicamente, pero también en el ámbito personal, al fomentar valores de auto respeto y autonomía. 

 

Fuentes:

Fundación Angélica Fuentes. Género e igualdad: Análisis y propuestas para la agenda pendiente, 2015.

INEGI: Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, 2012.

Marcha Mundial de las Mujeres, Cartas a los dirigentes del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, octubre de 2000.

Mc. Kinsey & Company. Women Matter: A Latin American Perspective. Unlocking women’s potential to enhance corporate performance, 2013

OCDE, CIEDESS.  Cerrando las brechas de género: Es hora de actuar, 2013.

Relais-femme  y  Le Chantier de l'économie sociale. Actividad Las mujeres, corazón de la economía social y solidaria del Foro Internacional de la Economía Social y Solidaria, Montreal,
agosto de 2011.

 



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